El orden de las cosas me dice que todo debe ascender, pese a la conocida ley de gravedad todo va en alza, al menos eso parece; crecemos, debemos superarnos, vamos madurando, al caminar debemos llegar a un cierto destino, etc...Pero no se le ha dado quizás la otra lectura a estas cosas simples de la vida. Pese al avance, a la constante ascensión de la que hablan, debemos darnos cuenta que gradualmente seguimos a la gravedad, y caemos irremediablemente, como una semilla que cae hacia el suelo, para germinar en un nuevo comienzo...el paso del tiempo no muchas veces significa madures, el crecimiento el solo físico, el resto son cambios, idas y vueltas.
Corremos por etapas nada más. Sin duda tenemos apogeos, pero cada día que pasa no somos mas maduros, solo nos acercamos irremediablemente a nuestra muerte, y al fin de todas las cosas tangibles. Ver la vida como una cuenta regresiva hace disfrutar cada momento como único. Albergar nuestras esperanzas en un "paraíso", y refugiarnos en el recurso de la fe es desestimar el hecho mismo de vivir. Aborrecer nuestros más íntimos impulsos y rechazar todo lo inherente a la humanidad es renegar en contra de la esencia de la vida.
La vida es un camino con muchos baches, pero los humanos tenemos el don de estar concientes de nuestros sentidos, a diferencia de los animales, tenemos la capacidad de autorregularnos. Albergar nuestros designios en manos de un dogma, una fe o algún ideal adquirido es dejarse domar como un animal, es perder toda capacidad de autodeterminación, es dejar que piensen por nosotros, es ir tras el rebaño, guiado por un pastor.
La línea de nuestras vida se marca de cicatrices, pues la esencia de la vida es así, somos seres mortales, es parte de nuestra humanidad. Antaño, los griegos en su mitología (sobre todo los relatos Homéricos) mostraban las constantes pugnas entre los dioses del Olimpo y los mortales. Los Héroes, de cortas vidas, pero inundados de gloria y legados, versus, los dioses, seres eternos poseídos por la envidia e investidos en su monótona inmortalidad. Debemos asumir nuestra condición de mortales, debemos asumir el dolor, pues nos hace sentir vivos. Aquella persona que no es capaz de asumir el dolor se refugia en alguna ideología que le entregue respuestas existenciales y de paso le brinde aceptación de un grupo social, y un sistema de valores que vallan acorde a sus necesidades.
Considero humildemente que esto es un error: el ser humano tiene la capacidad de razonar, y permitir o adquirir la moral de un grupo como propia es desechar el recurso de la razón por culpa del miedo. Lamentablemente, en religiones clásicas como el cristianismo hay reglas morales y valores que fueron instaurados hace mucho tiempo atrás, en sociedades conservadoras y dogmáticas donde se perseguía como uno de los fines la estabilidad y el orden social. Esta "compatibilidad" aún se da, por lo tanto el hecho de militar en un grupo social que entregue "valores morales positivos" es compatible con el concepto cívico – ciudadano que trata de instaurar un estado. "gente de bien", ovejas tontas del rebaño, ellas no piensan, solo siguen las órdenes de su pastor, y viven conformes y ciegas en su corral. El rebaño siempre ha entregado seguridad y aceptación a quien lo conforma, ya sea en un gran grupo o uno mas pequeño. La "unión hace la fuerza" cuando un individuo es incapaz de valerse por si mismo...
Y así, multitudes claman apuntando con el dedo profético y acusador lo horrendo que es el mundo, aferrandose por miedo a la fé, pero el paso del tiempo es inevitable, y las vidas rápidamente se consumen y se pierden en el tiempo y espacio. Pienso que el ser Humano es capaz de más, no solo de ser un lacayo del miedo a la sombra de lo divino y Eterno.
Apropiado :)

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