lunes, 15 de agosto de 2011

Quiebre del paradigma



   Hace un par de años atrás, y más aún ahora que estamos a puertas del 2012, se ha rumoreado bastante sobre esta fecha enigmática y de ribetes supuestamente apocalípticos.
  Todo comienza por los mayas y su calendario, donde según el, se acabaría el mundo. Recuerdo perfectamente la víspera del año 2000 y la expectativa que generó…las religiones se hicieron de muchos adeptos aprovechando el caos y el miedo para variar, hubieron suicidios, algunos esperaron la llegada de alienígenas y cosas por el estilo, pero ahora creo que es un poco diferente, pues la gente no está tan sugestionada, aunque ronda el fantasma del fin del mundo. Luego de los inoportunos mayas y su calendario solar, vino el siempre adecuado Nostradamus. Hay muchos eruditos que para variar creen haber encontrado el verdadero significado de sus metafóricas profecías, que a decir verdad, siempre tienen más de una lectura, o sirven para mas de alguna ocasión. A todo esta seguidilla de coincidencias se suman escritos antiquísimos de los egipcios, y la constante incertidumbre en el espacio exterior, con fenómenos astronómicos  “extraños y poco comunes” que traerían consecuencias climáticas negativas para nuestra subsistencia y de las demás especies, además de la oscura sombra de la guerra que ha estado siempre en la esencia del ser humano, ahora, llevada a niveles mas peligrosos y nocivos gracias a las “innovaciones científicas” en el área química – biológica  y nuclear.
     Pese a ser un incrédulo nato, o quizás un escéptico, en esta noche de insomnio he reflexionado con mi alter ego sobre la idea  de que todas las descabelladas teorías que rondan en la masa tengan algo de cierto, y que este famoso “2012” en verdad rompa paradigmas, y acabe con nuestro limitado concepto de realidad de una vez por todas.
  Es verdad, desde los inicios de nuestra historia hemos vivido en la oscuridad y nos hemos vistos obligados a dar explicación a fenómenos naturales y desconocidos con el misticismo y las primeras formas rústicas de religiones. La incertidumbre nos ha acompañado desde siempre, y con la llegada de la ciencia se ha saciado en parte nuestro apetito de “saber”, pero aún así, nos encontramos en la más completa oscuridad y aún después de milenios seguimos refugiándonos en el mito.

Siempre he tratado de que mis sentidos en integridad me brinden seguridad, y algún atisbo de “realidad”, pese a que pueden ser engañosos. He tratado de no evaporar mis neuronas  preguntándome en que hay más allá de este mundo, pero es difícil escapar de esta incertidumbre existencial. Algo en mi anhela explicaciones, no solo conformarme admirando un fenómeno, quisiera ir mas allá, y saber que lo provoca, pero mi mente está en disputa, por un lado esta la curiosidad, y por el otro mi moral antecedida de la gran muralla de la incredulidad y el escepticismo.
No quisiera tener que tragarme mis palabras, pero siempre está la posibilidad, pues mis sentidos no me han demostrado lo contrario, pues la incertidumbre genera posibilidades.
    Si llegase a ocurrir un gran cambio el “2012” (aunque lo dudo) creo que seria lo mas relevante, pese a lo apocalíptico, el quiebre de paradigma. Nuestros fieles sentidos enfrentados a una nueva realidad, un nuevo despertar, seria como pisar tierra de sueños y pesadillas, seria la caída de todo aquello que hemos construido sobre los débiles cimientos de la teoría y el mito.

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